Buscar en el sitio
Otras Columnas
Más allá de la discriminación: Importancia de la admisibilidad del caso Atala en la CIDH
- Claudia Sarmiento Ramírez
Observatorio Parlamentario: Buenas y malas noticias
- Camila Maturana
El género en las migraciones. Comentario al Informe de Desarrollo Humano 2009
Por Marcela Sandoval Osorio(1)
Hace unos días Naciones Unidas dio a conocer los resultados del “Informe de Desarrollo Humano 2009”. Como es característico, el informe preparado por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) aborda en cada una de sus versiones una problemática que tiene alcances mundiales para la población. En la edición actual el tema escogido fue el de las migraciones.
Se calcula en unos 200 millones de personas la migración internacional; más del 50% son mujeres. Y en más de 700 millones se estima las personas que se desplazaron internamente.
Las migraciones son analizadas en el informe considerando tendencias demográficas, desplazamientos bajo distintos contextos (por ejemplo: conflicto armado), las implicancias que tiene para los hogares, el sistema estatal y la economía, la mención de algunas medidas y políticas adoptadas, entre muchos otros alcances. Sabemos de la complejidad metodológica que tiene este informe, por la cantidad de datos que requiere y la diversidad de fuentes y tipos de registros que consulta, sin embargo su análisis no ahonda mayormente en la situación de las mujeres migrantes. Más bien el tema de las migraciones se analiza en sus dinámicas globales, identificando casos y ejemplos locales, y mencionando algunos de los problemas asociados a poblaciones específicas.
La adopción del Enfoque de Género en el Desarrollo amerita una mirada de género transversal a los temas del desarrollo humano. La situación de desigualdad que viven las mujeres migrantes exige que se analice con ese foco. El desarrollo supone condiciones de autonomía que, en el caso de las migrantes se pueden dar en el plano económico, pero que se ven muy limitadas frente a la posibilidad de insertarse en nuevas redes sociales.
En este informe se sostiene que la potenciación del desarrollo humano puede aumentar con la migración. Esto principalmente por las posibilidades económicas que redundan en beneficios sociales y la ampliación de proyectos personales. Al respecto el INSTRAW, otra agencia de Naciones Unidas, ha señalado en base a estudios de caso, que la migración ha permitido a las mujeres convertirse en las principales proveedoras de sus familias; las coloca en otra posición dentro de sus hogares y en la propia comunidad de origen. No obstante, la migración, entendida como un factor que puede potenciar el desarrollo humano, puede llegar a distorsionar el núcleo central del problema.
Revisemos algunos aspectos
La feminización de la migración latinoamericana de las últimas décadas ha sido constatada en variados estudios. A las remesas que aportan las migrantes se les atribuye haber incrementado las economías de sus países de origen. Se sabe que América Latina y El Caribe es el continente que más remesas recibe (35% del total mundial el año 2004). Sin embargo, disminuir los índices de pobreza por la vía de las remesas no puede ser considerado como un avance sostenible, menos como un paso hacia mejores niveles de desarrollo. El costo asociado a estar lejos de sus países, sin sus familias, accediendo a puestos de trabajos que no se equiparan muchas veces a sus niveles de educación, son sin duda grandes aristas para analizar la migración de las mujeres.
Si a lo anterior sumamos las barreras de acceso que se presentan en cuanto a la atención en salud y educación, cuando se trata de migrantes específicas como aquellas que acceden a empleos temporales o aquellas que, por provenir de una comunidad lingüística e idiomática muy distinta al país que ingresan, se ven limitadas en sus posibilidades de acceso. Junto con ello, existen países en los que la condición de “migrante irregular” las hace más vulnerables. Por ejemplo, el informe de Naciones Unidas menciona que en los países del Consejo de Cooperación del Golfo (Arabia Saudí, Bahrein, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Qatar y Omán) las migrantes solteras embarazadas son deportadas.
Un tema mucho mayor es el que se ha denominado en los estudios de género y migraciones como “las cadenas globales del cuidado”. Las mujeres que dejan sus países, ya sea por iniciar el proceso migratorio familiar o como trabajadoras independientes, consiguen empleos en Europa asociados a las tareas de cuidado. Estudios de universidades españolas muestran que la situación laboral de las migrantes se concentra en trabajos considerados “femeninos”: empleo doméstico, limpieza, cuidado de niños/as y ancianos/as. Algo similar ocurre con las migrantes latinoamericanas que cruzan fronteras dentro de la misma región a países que presentan mejores horizontes económicos. Por ejemplo, la migración de peruanas a Chile.
Las mujeres que quedan en sus países y se ocupan de la función familiar que dejan las que migran, y las mujeres que migran y que cumplen las funciones de cuidado de las mujeres no migrantes, dan cuenta de las mencionadas cadenas de cuidado. Se trata del modo como se reproduce la función doméstica por generaciones de mujeres, generando verdaderos enclaves de roles y limitaciones para su autonomía. También permite ver las desigualdades intra-género, es decir, entre las mujeres residentes de un país y aquellas que ingresan. Lo que es claro es que el costo social y simbólico del cuidado sigue asociado al trabajo femenino.
Otro de los grandes temas que el informe enuncia es el de la trata de personas. Se admite que los datos sobre este tema son escasos y poco representativos, no obstante la información disponible indica que la población más vulnerada son las mujeres jóvenes de origen étnico. Casi un 80% de la trata corresponde a explotación sexual.
Muchos de los temas que hemos mencionado aparecieron recientemente en la III Jornada hemisférica sobre Políticas Migratorias celebrada en Quito el pasado 17, 18 y 19 de septiembre. En esta reunión se analizaron precisamente las nuevas dinámicas migratorias y sus efectos en las principales poblaciones afectadas.
Como consecuencia de la reciente crisis económica mundial se están modificando las políticas migratorias. En España por ejemplo se ha establecido que los migrantes que queden sin empleo regresen a sus países, cobrando antes el seguro de desempleo que les corresponde. Antes, ya había incidido en las políticas restrictivas lo sucedido el 11 de septiembre del 2001 en Estados Unidos y el 11 de marzo en España el 2004. Lo delicado de estas restricciones es que proliferen los discursos de marginalización social y que en el seno de estas nuevas políticas de migración, surjan mecanismos selectivos para calificar y aceptar a las personas que migran.
En esto último se concentra el informe de Naciones Unidas para hacer una serie de recomendaciones. Una de ellas sugiere transformar la movilidad en una parte integral de las estrategias nacionales de desarrollo. Creemos que sería un avance para el desarrollo humano, que este tipo de orientaciones considerara los impactos diferenciados que tiene la migración para las distintas poblaciones de hombres y mujeres que se desplazan. Más aún si estas diferencias no sólo responden al género, sino que están enlazadas con variables de clase, etnia, territorio y pertenencia cultural.
Acceda al “Informe de Desarrollo Humano 2009”
(1) Periodista, Licenciada en Comunicación Social y Magíster en Literatura. Investigadora del Programa Mujeres y Derechos Humanos del Centro de Derechos Humanos de la Universidad de Chile.



